PERFIL
DEL JOVEN BETHARRAMITA
El
secreto resorte que moviliza toda la vida del joven es la certeza de
que Dios lo ama, porque se ha encontrado con Jesús, el Verbo Encarnado y se
ha hecho discípulo suyo.
Esa
certeza del Amor de Dios le hace vivir confiado en ese Dios que lo ama y lo
acompańa en todos los momentos y situaciones de su vida.
Vive
encarnado en la realidad y la conoce y asume bien: situaciones,
acontecimientos, relaciones humanas.
A
partir de esa realidad vive en actitud permanente de discernimiento: va
aprendiendo a descubrir lo que Dios espera de él en esa realidad, con
criterios evangélicos.
Eso
lo lleva a comprometerse en la transformación de la realidad para ir
generando un mundo nuevo por medio del amor-servicio.
Vive
en comunidad compartiendo su fe y su vida con otros discípulos de Jesús a
quienes considera hermanos.
Está
bien formado en su profesión y en su fe para que su presencia en el mundo
como cristiano sea significativa humana y cristianamente.
CARACTERISTICAS
DE UNA
COMUNIDAD CRISTIANA
Todos y cada uno de los integrantes se sabe convocado por Cristo, que los llama a seguirlo como verdaderos discípulos.
Todos van teniendo la experiencia de que Cristo está vivo y es para todos ellos el camino, la verdad y la vida.
Todos están convencidos de que es el Espíritu Santo, el Espíritu de Jesús, el que los une, los ilumina y los impulsa a vivir el estilo d vida de Jesús: SER DISCÍPULOS.
La palabra de Dios es la fuente inspiradora donde todos buscan los criterios para vivir y actuar.
Es el lugar donde nos vamos haciendo responsables unos de otros, no sólo del crecimiento humano, sino de la maduración en la fe y del progreso en la salvación.
Es también por eso el lugar donde rezamos unos por otros y donde ejercemos nuestro papel de intercesores de las necesidades de todos los hombres.
Es el lugar del perdón. Es en la comunidad donde se aprende a perdonarse unos a otros y donde se experimenta también el perdón de Dios.
Es el lugar donde se comparte con un estilo narrativo la vida y la fe: los hechos desafiantes de la vida y la experiencia de fe en Jesucristo que cada uno va haciendo.
Es el lugar donde juntos se busca vivir en una actitud de permanente discernimiento: buscando en oración la voluntad de Dios a partir de lo que nos va pasando en la vida y de lo que nos va diciendo la Palabra de Dios.
Es el lugar de la formación, para ir progresando en el conocimiento de la realidad y de la doctrina cristiana, especialmente como laicos en la doctrina social de la Iglesia, paara crecer en la integración fe - vida.
Es también el lugar desde donde se planifica y realiza el compromiso Cristiano: no estamos en comunidad sólo para nosotros mismos, sino para colaborar juntos en la misión de la Iglesia: servicios para los más necesitados, evangelización.
Es el lugar donde nos ayudamos a que nuestra presencia en la familia, la universidad, el trabajo... sea verdaderamente cristiana.
