
JÓVENES
"Denme un corazón que ame de veras.
Que crea, que guste las cosas de Dios.
Que corra, que vuele tras los pasos de nuestro Señor Jesucristo"
"El amor, eso es lo que arrastra al hombre"
Ese es el "secreto resorte" que es preciso descubrir en los corazones de los jóvenes.
"Ese es el germen divino que hay que desarrollar en los corazones.
Si falta: no hay nada que hacer."
Es San Miguel quien nos pide
que le demos un corazón que ame.
Un corazón que amando…
vuele,
corra,
se apasione,
vibre.
Un corazón que amando
se encarne en la realidad
Un corazón que ame,
a imagen del Corazón de Jesús,
que nos ama primero
Porque va a buscar lo más
perdido
y así procurar la misma felicidad
A C T A
¿ Aceptará la Sociedad la Misión que se le ha
ofrecido
de ir
a ejercer las funciones del Santo Ministerio,
que
tienen relación con su fin, en la Diócesis de Buenos Aires ?
Es esta la grave cuestión sobre la que se le
pide a la Sociedad que se pronuncie.
El Superior y después de él todos los miembros presentes, uno después de otro
y por orden de antigüedad de la profesió ,expusieron las razones que podían
comprometernos a aceptar la Misión ofrecida como también los motivos que
podían inclinarnos a rechazarla.
Después de haber examinado el problema de esta manera y desde todos los puntos
de vista, la Asamblea se declaró suficientemente informada y con el
consentimiento de todos se procedió a una votación secreta, que dio el
siguiente resultado:
VOTANTES: 21 (veintiuno)
A FAVOR: 20 (veinte)
VOTO IMPUGNADO: 1 (uno)
Por consiguiente, el Sr. Superior proclamó que la Misión en la Diócesis de Buenos Aires, en América, había sido asumida por nuestra Sociedad...
Así dice el Acta de la asamblea del 15 de Octubre de 1854, en Betharram. En ella, hace 150 años, San Miguel Garicoits y otros veinte sacerdotes, tomaron, en discernimiento comunitario, la decisión de venir a América como misioneros. La grave cuestión, las razones para aceptarla, las razones para rechazarla, la votación, la confirmación, por parte de San Miguel, de que la Misión en la Diócesis de Buenos Aires, en América había sido asumida por nuestra Sociedad...
Esa decisión tomada hace 150 años se mantiene todavía viva. Y nosotros los betharramitas, religiosos y laicos de Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil somos parte viva de esa Misión de Betharram en América, de sus luces y sus sombras, de sus virtudes y pecados, de sus grandezas y miserias, de sus éxitos y de sus fracasos.
Esta celebración tiene que ser un canto de alabanza a la Trinidad por medio de Jesucristo, el Verbo Encarnado, que nos asoció como familia del Sagrado Corazón de Jesús a su misterio de comunión, nos llenó de la alegría de su salvación y nos asoció también a su misión, para que logremos la misma alegría para los demás.
La experiencia del amor de Dios, manifestado en
el Corazón de Jesús, ha sido el secreto resorte que impulsaba a San Miguel y a
los primeros betharramitas a venir como misioneros a América. A los misioneros
religiosos y laicos de ayer y de hoy, para gustar las cosas de Dios, correr y
volar tras los pasos de nuestro Señor… al encuentro de toda persona para
llevarle alivio, consuelo y salvación. A los profesores religiosos y laicos, a
vivir pacientemente la tarea educativa y evangelizadora de niños y jóvenes, en
los límites de las estructuras educativas. A los párrocos, para formar
comunidades orantes, fraternas y misioneras. A los que trabajaron en la
formación de religiosos y sacerdotes, para que conformaran sus corazones de
jóvenes latinoamericanos, con los sentimientos del Hijo para con el Padre. A
todos, para entregar su vida gota a gota y día a día por la causa del Reino.
Celebrar es hacer memoria de las maravillas de Dios a través de la Misión
betharramita de América: ¡Magnificat! ¡Proclama mi alma la grandeza del
Señor y mi espíritu se estremece de gozo en Dios mi salvador porque ha mirado
la humillación de su esclava... y ha hecho obras grandes por mí! (Lc. 1,
46-49). Celebrar es pedir perdón por las infidelidades, por las cosas no hechas
según el Evangelio. Celebrar es agradecer que el Señor nos haya asociado, a
religiosos, comunidades y laicos de hoy a la identidad betharramita de aquellos
dinámicos misioneros, fascinados por el Ecce venio de Jesús y el Ecce Ancilla
de María. Celebrar es también proyectar para el futuro, con fidelidad
creativa, la espiritualidad y la misión Betharramitas, respondiendo a los
nuevos desafíos que tiene hoy América Latina.
LOS GRITOS DE AMERICA HOY
POBREZA EXPLOTACIÓN
FALTA DE TRABAJO DESOCUPACIÓN
DESIGUALDADES CONDICIONAMINETOS SOCIALES
SOLEDAD VICIOS: ALCOHOL. VIDA FÁCIL. DROGA.
DEPRESIÓN FALTA DE SENTIDO
DESESPERANZA FALTA DE PROYECTOS
DEBILITAMIENTO EN LA FE
SECULARISMO
ATEISMO HEDONISMO
INMIGRACIÓN MARGINACIÓN DESPRECIO
NO HAY LUGARES EN LAS ESCUELAS
NI EN LOS HOSPITALES
NI EN LOS BARRIOS
CELEBRACION FINAL DE LAS VASIJAS
Comenzamos cantando: "Joven que caminas por la vida"
Nos ponemos en presencia del Señor.
Comenzamos con un procesión
Cruz del V Centenario
Cirio
Palabra.
Se canta el aleluya y se proclama: Mt 28, 18-20. Se canta el aleyuya nuevamente.
Aclamaciones: Respondemos: "Envíanos Señor"
- al hermano solo y abandonado…
- al hermano pobre y marginado…
- al hermano despreciado y triste…
- al hermano sin esperanza y sin trabajo…
- al hermano en la famila desunida…
Cantamos: "Eis-me aquí"
- un representante de cada país se acerca y toma una vasija.
- Se enciende el fuego de las vasijas con el fuego del cirio.
- Se les impone las manos y se los envía.
- Cada uno vuelve e impone las manos a los suyos y así sucesivamente.
Cantamos: "Iglesia, levántate y camina"