MENSAJE DEL SUPERIOR PROVINCIAL A LOS JOVENES
DE LA REGION AUGUSTO ETCHECOPAR

Muy queridos chicas y chicos:

Cuando hace casi un año comenzamos en Montevideo las celebraciones de nuestros 150 años en América pensé con ilusión en este grato momento del encuentro de jóvenes del que, por su puesto, descartaba participar. Pues parece que Dios me quiso recordar que Él decidió otra cosa, por eso hoy, y con todo el dolor del alma, solo me comunico con ustedes por este medio.

Estos meses de operación y de convalecencia me han ayudado a pensar en muchas cosas y a mirar la vida con una mirada renovada, basada más en la aceptación de la voluntad de Dios que en el solo desarrollo de nuestros proyectos, que a veces se alejan de los de Él.

Hoy los imagino reunidos y pienso en qué dirá San Miguel que, con afecto, los mira desde el Betharram del cielo, y lo veo sonreír sintiendo la alegría de ustedes, esa vitalidad que los hace tan importantes para todos los adultos que necesitamos del entusiasmo que ustedes inyectan a todo lo que hacen.

Nuestra casa de Rosario quiere ser hoy el marco que Dios les ofrece para que miren con cariño este largo recorrido de 150 años caminados en estas tierras americanas, y se me ocurre pensar en cuántos habrán sido los jóvenes que en todos estos años habrán conocido la fe por medio de la tarea y el testimonio de cientos de religiosos y laicos betharramitas, que ofrendaron generosamente sus vidas en la maravillosa tarea de acompañar a los jóvenes en su crecimiento humano y cristiano. Pienso en la legión de religiosos y laicos que fueron docentes, catequistas, confesores y consejeros, y no puedo dejar de dar gracias a Dios por la abundancia de sus bendiciones que, como una cascada se derramaron entre nosotros en estas tierras.

Hoy, la presencia de ustedes en este Encuentro Latinoamericano de Jóvenes, no puede quedar en un simple festejo. Debe ser, para todos, la ocasión de una seria revisión de nuestro propio proyecto de vida. Hoy, siendo protagonistas de este singular encuentro no pueden eludir la pregunta: ¿para qué nos ha llamado Dios a Betharram? ¿Cómo le hemos venido respondiendo con nuestras opciones? ¿Cómo pensamos continuar nuestro camino?

Son lo suficientemente grandes para haber descubierto ya que hoy, ser cristiano, es considerado más un descrédito que un privilegio. El mundo nos mira con ojos críticos y nos cuestiona permanentemente debilitando nuestro entusiasmo y confundiendo nuestros sentidos. Los mensajes tan contradictorios de la sociedad que vivimos, con frecuencia nos confunden y desorientan, cuando no nos atacan abiertamente, porque muchos han descubierto que vivir con Dios es incompatible a vivir en la mentira, a vivir en la corrupción, a vivir sin amor.   

Ustedes, hoy, no están allí por casualidad, han sido convocados por Dios, de diferentes maneras, y por diferentes caminos, para mostrar, y demostrarse que betharram está vivo y presente en América, y que ese proyecto de San Miguel que requirió de tantas vidas, pretende hoy las de ustedes, necesita de la vida de ustedes, ruega por la de ustedes, para que ese ideal no quede trunco, y la obra misma del Sagrado Corazón no quede empañada por la facilidad y la falta de compromiso de un mundo imaginario que se les ofrece, y del que ya estamos viendo los lamentables frutos amargos.

Queridos chicas y chicos, hoy es el momento de la generosidad, hoy es el día de la disponibilidad, la ocasión para la entrega. Sean generosos, sean serviciales, sean capaces de dar todo por amor en las diversas vocaciones que hoy betharram les ofrece. Descrean de quienes los quieren convencer de que no se puede decir “para siempre”, porque así ha sido el compromiso de Jesús con cada uno de ustedes, un amor incondicional que los ha acompañado en cada una de las vicisitudes de sus vidas. ¡Cuánta falta le hace a este mundo chicas y muchachos que se comprometan seriamente en su seguimiento en la vida matrimonial, en la vida sacerdotal, en la vida religiosa! ¡No tengan miedo de decirle sí a Dios, que el sabrá estar presente para acompañarlos! ¡Desafíen con el testimonio de sus vidas a los que creen erróneamente que solo se puede creer en el amor pasajero y en los compromisos circunstanciales! Hoy, la Iglesia y Betharram, necesitan chicas y chicos que sean capaces de dar todo, la vida, la mente, el corazón, que hayan entendido que ser cristianos no es aceptar un cúmulo de prohibiciones, sino una opción positiva que da sentido a la vida toda.

No quiero dejar de rescatar el inmenso esfuerzo que ha realizado esa comunidad del Sagrado Corazón de Rosario para poder recibirlos. Me consta que desde hace meses se vienen reiterando las reuniones y los preparativos, y todo eso ha dado su fruto en la magnífica organización de la que sé que están disfrutando. ¡Gracias al Equipo Provincial de Pastoral Juvenil, con el P. Daniel y el matrimonio Cantón! ¡Gracias a la infinidad de laicos de Rosario que, desde diferentes posiciones, hoy se han puesto generosamente al servicio gratuito de ustedes! ¡Gracias al P. Bruno, que tuvo la generosidad de asumir la difícil tarea de coordinar todo este esfuerzo!

Gracias, Señor por habernos llamado a Betharram, gracias por llamarnos a integrar esta familia, gracias por proponernos un modelo de vida cristiana que sabemos nos hará felices. Gracias por proponernos por misión, lograr para los demás una dicha semejante.

Gracias, Padre por habernos hecho partícipes de tu obra, la obra misma que tú has querido.

Que Dios los bendiga y mantenga siempre vital el llamado a convertirse en otros Cristos, ¡Adelante Siempre!

Con afecto

 P. Enrique Miranda S.C.J.
   
                                                             Superior Provincial

 


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